Lincoln’s Gracious Letter to a Tiny, but Admiring, Republic

On this date (May 7) in the year 1861, the President of the world’s largest republic responded to a curious letter sent to him by the leaders of perhaps the world’s smallest republic.

At the time, the modern republican form of government, which had seemed to hold so much promise during the early part of the century, now seemed doomed to failure.  Numerous republics in Europe and the Americas had proved short-lived and had slid into political chaos or reverted to monarchies, empires, or dictatorships.  In fact, for many people all around the world, the crisis in the United States would ultimately decide the question of whether a people could govern themselves, whether popular government was a viable option.

A few weeks after Abraham Lincoln’s inauguration, the government of “the Most Serene Republic of San Marino” sent him a letter, written in both Italian and English.  San Marino, which claims to be the oldest republic in the world, is located in the northern part of the Italian peninsula, about ten miles inland from the Adriatic Sea.  Its area is only 24 square miles – less than half the size of Washington, DC – and it had only about 7,000 inhabitants in 1861.

The letter from the “Regent Captains of the Republic of San Marino” to Lincoln read as follows:

… It is a some while since the Republic of San Marino wishes to make alliance with the United States of America in that manner as it is possible between a great Potency and a very small country.

As we think not extension of territories but conformity of opinions to procure friendly relations, so we are sure you will be glad to shake hands with a people who in its smallness and poverty can exhibit to you an antiquity from fourteen centuries of its free government.

Now we must inform you, that to give to the United States of America a mark of high consideration and sincere fraternity … the citizenship of the Republic of San Marino was conferred for ever to the President … of the United States of America and we are very happy to send you the diploma of it.

We are acquainted from newspapers with political griefs, which you are now suffering therefore we pray to God to grant you a peaceful solution of your questions.  Nevertheless we hope our letter will not reach you disagreeable, and we shall expect anxiously an answer which proves us your kind acceptance.

By the time Lincoln received the letter – it was delayed because they sent it to New York, apparently thinking that city was the capital – the Civil War had already begun, and the President and his administration were surely quite busy.  Yet something about the letter prompted Lincoln and his Secretary of State William H. Seward to send back an equally gracious reply, dated May 7:

Great and Good Friends

I have received and read with great sensibility the letter which as Regent Captains of the Republic of San Marino you addressed to me on the 29th of March last.  I thank the Council of San Marino for the honor of citizenship they have conferred upon me.

Although your dominion is small, your State is nevertheless one of the most honored, in all history.  It has by its experience demonstrated the truth, so full of encouragement to the friends of Humanity, that Government founded on Republican principles is capable of being so administered as to be secure and enduring.

You have kindly adverted to the trial through which this Republic is now passing.  It is one of deep import.  It involves the question whether a Representative republic, extended and aggrandized so much as to be safe against foreign enemies can save itself from the dangers of domestic faction.  I have faith in a good result.

Wishing that your interesting State may endure and flourish forever, and that you may live long and enjoy the confidence and secure the gratitude of your fellow citizens, I pray God to have you in his holy keeping.  Your Good Friend

Abraham Lincoln

By the President

William H. Seward, Secretary of State

It’s possible, of course, that this letter was written entirely by Seward or even one of his staff, and that Lincoln had little or nothing to do with it.  But when one considers that Lincoln’s message to Congress just two months later would include some of these same ideas, and that they would come up again later in others of his speeches and writings, most notably in a little address at Gettysburg, it would not be at all surprising if he did have a hand in it.

In any event, the long and continued existence of perhaps the world’s smallest republic was an encouragement “that Government founded on Republican principles is capable of being so administered as to be secure and enduring”.  Yet, it’s one thing for San Marino and her 7,000 inhabitants, isolated in a mountain enclave, to endure.  Would it – could it – also prove true for the world’s largest republic, one stretching over an entire continent and containing 32 million people?  Only time, and a great struggle, would tell.

Kevin J. Wood

May 7, 2019

La amable carta de Lincoln a una diminuta, pero admirativa, república

En esta fecha (el día 7 de mayo) en el año 1861, el presidente de la república más grande del mundo respondió a una curiosa carta enviada a él por los líderes de quizás la república más pequeña del mundo.

En ese momento, la moderna forma republicana de gobierno, que parecía ser tan prometedora durante la primera parte del siglo, entonces parecía condenada al fracaso.  Numerosas repúblicas en Europa y América habían demostrado ser efímeras y se habían deslizado hacia el caos político o habían revertido a monarquías, imperios o dictaduras.  De hecho, para muchas personas en todo el mundo, la crisis en los Estados Unidos decidiría finalmente la cuestión de si un pueblo podría gobernarse a sí mismo, de si el gobierno popular era una opción viable.

Unas semanas después de la inauguración de Abraham Lincoln, el gobierno de “la Serenísima República de San Marino” le envió una carta, escrita tanto en italiano como en inglés.  San Marino, que se considera la república más antigua del mundo, se encuentra en la parte norte de la península italiana, a unas diez millas tierra adentro del mar Adriático.  Su área es de solamente 24 millas cuadradas – menos de la mitad del tamaño de Washington, DC – y tenía solamente unos 7,000 habitantes en 1861.

La carta de los “Capitanes Regentes de la República de San Marino” a Lincoln decía lo siguiente:

… Hace ya algún tiempo que la República de San Marino desea hacer una alianza con los Estados Unidos de América de la manera que sea posible entre una gran potencia y un país muy pequeño.

Como creemos que no es la extensión de territorios sino la conformidad de opiniones lo que procura relaciones amistosas, estamos seguros de que le complacerá darle la mano a un pueblo que, en su pequeñez y pobreza, puede exhibirle una antigüedad de catorce siglos de su gobierno libre.

Ahora debemos informarle que para dar a los Estados Unidos de América una señal de alta consideración y sincera fraternidad, la ciudadanía de la República de San Marino fue conferida para siempre al presidente … de los Estados Unidos de América y estamos muy contentos de enviarle el título de la misma.

Estamos al tanto por los periódicos de las aflicciones políticas que ahora están sufriendo, por lo tanto, rogamos a Dios que les conceda una solución pacífica a sus asuntos.  Sin embargo, esperamos que nuestra carta no le llegue desagradablemente, y esperaremos ansiosamente una respuesta que nos demuestre su amable aceptación.

Para cuando Lincoln recibió la carta – se retrasó porque la enviaron a Nueva York, aparentemente pensando que esa ciudad era la capital – la Guerra Civil ya había comenzado, y el presidente y su administración seguramente estaban bastante ocupados.  Sin embargo, algo acerca de la carta impulsó a Lincoln y a su Secretario de Estado William H. Seward a enviar una respuesta igualmente amable, fechada el 7 de mayo:

Grandes y buenos amigos

He recibido y leído con gran sensibilidad la carta que, como los Capitanes Regentes de la República de San Marino, me dirigieron el día 29 del pasado marzo.  Agradezco al Consejo de San Marino por el honor de la ciudadanía que me han conferido.

Aunque su dominio es pequeño, su Estado es sin embargo uno de los más honrados en toda la historia.  Por su experiencia, ha demostrado la verdad, tan llena de estímulo a los amigos de la humanidad, que el gobierno fundado sobre principios republicanos puede ser administrado de tal manera que sea seguro y duradero.

Ustedes se han referido amablemente a la prueba a través de la cual esta República ahora está pasando.  Es una de profunda importancia.  Se trata de la cuestión de si una república representativa, extendida y engrandecida tanto como para estar a salvo de enemigos extranjeros, puede salvarse de los peligros de la disensión doméstica.  Tengo fe en un buen resultado.

Deseando que su interesante Estado pueda perdurar y florecer para siempre, y que puedan vivir mucho tiempo y disfrutar de la confianza y asegurar la gratitud de sus conciudadanos, ruego a Dios que les tenga en su santo cuidado.  Su buen amigo

Abraham Lincoln

Por el presidente

William H. Seward, Secretario de Estado

Es posible, por supuesto, que esta carta fuera escrita en su totalidad por Seward o incluso por uno de su personal administrativo, y que Lincoln tuviera poco o nada que ver con ella.  Pero cuando se considera que el mensaje de Lincoln al Congreso solamente dos meses después incluiría algunas de estas mismas ideas, y que ellas volverían a aparecer más tarde en otros de sus discursos y escritos, sobre todo en un pequeño discurso en Gettysburg, no sería del todo sorprendente si él sí tuviera algo que ver con ella.

En cualquier caso, la larga y continua existencia de quizás la república más pequeña del mundo fue un estímulo “que el gobierno fundado sobre principios republicanos puede ser administrado de tal manera que sea seguro y duradero”.  Sin embargo, una cosa es que San Marino y sus 7,000 habitantes, aislados en un enclave montañoso, perduren.

¿Resultaría cierto – podría resultar cierto – también para la república más grande del mundo, una que se extiende sobre todo un continente y que contiene 32 millones de personas?  Solo el tiempo, y una gran lucha, lo dirían.

Kevin J. Wood el 7 de mayo de 2019