El discurso de Gettysburg: Palabras memorables, hechos memorables

En esta fecha en 1863, Abraham Lincoln pronunció en Gettysburg, Pensilvania lo que se convertiría en su más famoso discurso, destinado a ser memorizado y/o recitado por innumerables escolares y otros.  Esto es sumamente irónico, teniendo en cuenta que las palabras en sí contienen las palabras: “El mundo apenas notará, ni por mucho tiempo recordará, lo que nosotros decimos aquí”.

Además, crecería en torno al discurso una historia mítica de cómo se produjo, a saber, que Lincoln lo escribió en el reverso de un sobre en el tren rumbo a Gettysburg.  Si bien es posible que Lincoln trabajara un poco en su discurso durante el viaje – a menudo continuó perfeccionando sus palabras hasta el momento de decirlas – probablemente había escrito la mayor parte antes de salir de Washington.

La costumbre de Lincoln era la de comenzar a componer grandes discursos varias semanas o incluso meses antes de tiempo, y de basarse en temas e ideas sobre los que había reflexionado durante un tiempo prolongado.  Aunque su discurso en el campo de batalla de Gettysburg sería corto – solamente “unos pocos comentarios apropiados” para dedicar un cementerio militar nacional – sería muy importante.  Durante los primeros dos años y medio de su presidencia, Lincoln había hablado en público fuera de Washington, DC en solamente tres ocasiones, cada una de ellas siendo espontánea y breve.  El discurso en Gettysburg sería su oportunidad de hablar al pueblo estadounidense sobre el significado de la Guerra Civil en el contexto del pasado, presente y futuro de la nación.  El presidente quería, y necesitaba, hacerlo bien.

Se encuentra una indicación de esto en la famosa línea de apertura de Lincoln.  A principios de aquel verano, en respuesta a una serenata tras de la noticia de la rendición confederada de Vicksburg, la cual había ocurrido justo después de la gran victoria unionista en Gettysburg, Lincoln había dicho: “¿Hace cuánto tiempo ha sido? – unos ochenta años – desde que el día cuatro de julio por primera vez en la historia del mundo una nación por sus representantes se reunió y declaró como una verdad evidente por sí misma que ‘todos los hombres son creados iguales’”.

Hablando en Gettysburg, esto de “unos ochenta años …” ahora se convirtió en:

Hace cuatro veintenas más siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente, a una nueva nación, concebida en libertad, y dedicada a la proposición que todos los hombres son creados iguales.

Después de esta mirada resumida hacia atrás al pasado – en concreto a la Declaración de Independencia y la fundación de nuestra nación sobre las bases de la libertad y la igualdad – Lincoln dirigió su atención al presente:

Ahora nos encontramos enfrentados en una gran guerra civil, poniendo a prueba si esa nación, o cualquiera así concebida y dedicada, puede perdurar mucho tiempo.

De hecho, los acontecimientos de las décadas anteriores sugerían que las naciones modernas establecidas como repúblicas o democracias estaban destinadas a fracasar.  Uno solamente tenía que mirar al centro y sur de América, donde una nación tras otra había logrado su independencia a principios del siglo XIX para luego caer en el caos y la inestabilidad política.  Nuestro vecino México era un excelente ejemplo, habiendo sido tomado por el emperador francés Napoleón III menos de dos años antes.

A continuación, Lincoln dirigió la atención de su audiencia al objetivo principal de la ceremonia aquel día: honrar a los soldados unionistas que habían hecho el sacrificio máximo durante la terrible batalla de los días 1 a 3 de julio:

Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra.  Hemos venido a dedicar una parte de ese campo, como lugar de descanso final para aquellos que aquí dieron sus vidas para que esa nación pudiera vivir.  Es completamente apropiado y correcto que hagamos esto.

Pero en un sentido más amplio, nosotros no podemos dedicar – no podemos consagrar – no podemos santificar – este terreno.  Los hombres valientes, vivos y muertos, que aquí lucharon, lo han consagrado, mucho más allá de nuestro humilde poder de añadir o quitar.  El mundo apenas notará, ni por mucho tiempo recordará, lo que nosotros decimos aquí, pero nunca podrá olvidar lo que ellos hicieron aquí.

Ya sea que Lincoln realmente sintiera o no que sus palabras no serían recordadas – es probable que esto sea simplemente su moderación y humildad características – sin duda pensaba que las acciones de los soldados eran más importantes que sus propias palabras.  La guerra podría haber sido ganada sin las palabras de él, pero nunca se podría haber ganado sin las obras de los soldados.

Después de haber mirado al pasado y considerado el presente, Lincoln concluyó mirando al futuro: ¿cómo debemos responder nosotros, los que quedan?

Corresponde a nosotros los vivos, más bien, dedicarnos aquí a la obra inconclusa que aquellos que aquí lucharon han avanzado tan noblemente.  Corresponde más bien a nosotros dedicarnos aquí a la gran tarea que nos queda por delante – que de estos muertos honrados tomemos una mayor devoción a la causa por la que ellos dieron la última cuota de devoción – que resolvamos firmemente que estos muertos no hayan muerto en vano – que esta nación, bajo la protección de Dios, experimente un nuevo nacimiento de la libertad – y que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo no desaparezca de la tierra.

La esperanza de Lincoln de que tal y como tuvimos un nacimiento de la libertad en 1776 – “cuatro veintenas más siete años” antes – ahora, de algo tan terrible como una sangrienta guerra civil, podríamos tener un “nuevo nacimiento de la libertad”.  Y nuevamente le recordó a la gente que la lucha no era solamente por la supervivencia de la Unión, sino por la supervivencia de la democracia por todo el mundo: “que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo no desaparezca de la tierra”.

Esa última frase no fue completamente de Lincoln; la mayoría de las personas que escucharon ese día habrían reconocido que estaba reformulando la famosa descripción del gobierno estadounidense por parte de Daniel Webster en 1830 como “el gobierno del pueblo, hecho para el pueblo, hecho por el pueblo y responsable ante el pueblo”.  Pero el fraseo más conciso de Lincoln ha contribuido a su impacto ahora universal.  Como un solo ejemplo, cuando el pueblo de Francia adoptó una nueva Constitución en 1958 para su Quinta República, incluyó la siguiente declaración: “El principio (de la República) será: gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.  [“Son principe est : gouvernement du peuple, par le peuple et pour le peuple.”]

Las palabras elocuentes y memorables de Lincoln en Gettysburg todavía viven hoy, más de 150 años después.  Si bien podían haber ayudado a despertar e inspirar a la gente de su época, no olvidemos que fueron los hechos valientes de los soldados lo que finalmente ganó la guerra y preservó la Unión.  Como se dice, después de todo, los hechos hablan más que las palabras, o como dice el lema del buque naval USS Gettysburg: “Hechos, No Palabras”.  Que recordemos las palabras de Lincoln y estemos dispuestos a hablar a favor de las causas de la libertad, la igualdad y la democracia en nuestros propios días, pero que recordemos también los hechos de los soldados y asimismo estemos dispuestos a actuar cuando se nos llama.

Kevin J. Wood

el 19 de noviembre de 2017

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *