El ‘sentido de caballo’ (sentido común): Abraham Lincoln como cuentacuentos, 2ª parte

En mi último artículo de blog, compartí una de las muchas historias contadas por Abraham Lincoln.  Aquella historia trató sobre un perro, pero el animal que fue objeto de un gran número de historias y chistes de Lincoln fue el caballo, de vital importancia en la América del siglo XIX.

De hecho, la importancia del caballo se revela en uno de los chistes de Lincoln.  En marzo de 1863, el famoso batallón confederado conocido como los Comandos (‘Rangers’) de Mosby realizó una incursión en Fairfax, Virginia y capturó un general de brigada de la Unión, dos capitanes y numerosos soldados y caballos.  Al conocer la noticia, el presidente supuestamente comentó: “Bueno, siento lo de los caballos.”  Luego explicó: “Puedo crear un general de brigada en cinco minutos, pero no es fácil reemplazar ciento diez caballos”.

Aquí tienen algunas otras historias y chistes en los que Lincoln exhibió su peculiar y propio ‘sentido de caballo’ (sentido común):

Trueque de caballos: Cuando Lincoln era un joven abogado en Illinois, empezó a bromear con un juez acerca de hacer un trueque de caballos.  Finalmente acordaron hacerlo en un lugar y hora predeterminados, estipulando que los caballos no se verían antes y si cualquiera de los dos hombres se echara atrás del trueque en ese momento tendría que pagar $25.  En el lugar y hora señalados, el juez apareció con el caballo de aspecto más lamentable jamás visto en esa zona.  Pronto la multitud estalló en risas cuando Lincoln llegó portando un caballete de madera (‘sawhorse’) sobre los hombros.  La risa solo creció cuando Lincoln, después de examinar el caballo del juez, dejó el caballete en el suelo y exclamó: “Bueno, señor juez, esta es la primera vez que he recibido la peor parte en un trueque de caballos.”

Castaño de caballo: Durante el primer debate entre Lincoln y Stephen Douglas, en Ottawa, Lincoln acusó a Douglas de distorsionar su postura a través de “un arreglo engañoso y fantástico de las palabras, por el cual un hombre puede mostrar que un castaño de caballo (‘horse chestnut’) es un caballo de pelo castaño (‘chestnut horse’)”.  [El ‘castaño de caballo’ es una especie de árbol conocida normalmente en español como castaño de Indias o falso castaño.]

Los fatigados caballos de McClellan: Aunque el general George B. McClellan demostró ser un buenísimo organizador de las tropas, exasperó a Lincoln y a muchos otros con su reticencia a enfrentarse en combate con los confederados.  Cuando McClellan dio la excusa de que no podía actuar porque la mitad de sus caballos estaban fatigados, cojos, enfermos, desnutridos, etc., y esto más de un mes después del último combate, Lincoln le envió un telegrama algo sarcástico preguntando: “¿Me perdonará por preguntar qué es lo que los caballos de su ejército han hecho desde la batalla de Antietam que fatigue en cualquier aspecto?”

El caballo como jinete: Unos meses antes, McClellan había escrito una carta a Lincoln ofreciéndole consejos sobre cómo llevar a cabo los asuntos de la nación.  Lincoln no respondió directamente a McClellan, pero supuestamente comentó que le hizo pensar en el hombre cuyo caballo levantó una pata y la introdujo en el estribo; el hombre dijo al caballo, “Si vas a subirte, entonces yo me bajaré.”  Lincoln no tenía ninguna intención de ‘bajarse’, pero quería que McClellan entendiera que era solo un general, no un dictador.

Intercambio de caballos a mitad del río: Dos años más tarde, Lincoln y McClellan se enfrentaban en la elección presidencial de 1864 y Lincoln hizo uso de otra alusión al caballo y jinete.  Presentó el argumento de que debía ser reelegido mientras el país estaba aún en guerra, señalando: “No me he permitido … llegar a la conclusión de que soy el mejor hombre del país; pero sí me hace recordar, en este respecto, una historia de un viejo granjero holandés que comentó una vez a un compañero que ‘no era la mejor estrategia la de intercambiar caballos mientras se cruzaba un río’”.

Podemos estar agradecidos de que la gente estuvo de acuerdo con Lincoln y lo eligió de nuevo, porque si McClellan hubiera ganado, la Unión no se habría conservado.  Lamentablemente, el gran cuentacuentos pronto callaría para siempre, víctima de un asesinato.  Curiosamente, sin embargo, su cuerpo sería acompañado en su último viaje desde la estación de tren de Springfield hasta el cementerio por nadie menos que el viejo Bob (‘Old Bob’), su caballo favorito, ahora tristemente sin jinete.

LinkedIn-LogoSquareKevin J. Wood

el 30 de junio de 2016

El extremo equivocado del perro: Abraham Lincoln como cuentacuentos

Probablemente has oído que Abraham Lincoln era bastante aficionado a contar cuentos y chistes.  A veces los contó simplemente para entretener, pero a menudo había otras razones también: para ilustrar un punto; para aliviar tensiones o relajar el ambiente; para comunicar una lección o reproche difícil de aceptar de una manera más indirecta y más ‘suave’; o para distraer la atención de las dificultades y las duras realidades de la vida, especialmente en medio de la Guerra Civil.

El juez H. W. Beckwith recordó un cuento particularmente memorable contado por Lincoln mientras que éste ejercía de abogado en el tribunal de circuito en Danville, Illinois, un cuento que fue “un buen ejemplo de la habilidad de Lincoln de condensar la ley y los hechos de un asunto en un cuento”.

Lincoln defendía a un hombre que había sido acusado de asalto con agresión. Sucedió que su cliente sólo había actuado en defensa propia, el otro hombre habiéndolo primero provocado y luego agredido físicamente.  Sin embargo, en lugar de simplemente relatar los hechos del caso según su cliente, Lincoln determinó que el jurado entendería mejor su súplica si él la explicó por medio de un cuento.

El juez explicó: “El Sr. Lincoln … dijo al jurado que su cliente estaba en la situación difícil de un hombre que, al andar por la carretera con una horquilla sobre el hombro, fue atacado por un perro feroz que salió del patio de entrada de un granjero y le enfrentó.  Al bloquear y desviar la bestia con la horquilla, las puntas clavaron en la bestia y la mataron.

“‘¿Qué te hizo matar a mi perro?’, dijo el granjero.

“‘Qué le hizo intentar morderme?’

“‘Pero, ¿por qué no fuiste hacía él con el otro extremo de la horquilla?’

“‘¿Por qué él no vino a por mí con su otro extremo?’

“En este momento el Sr. Lincoln giró en sus largos brazos un perro imaginario, y empujó su extremo posterior, el de la cola, hacia el jurado.  Este fue la súplica defensiva de … ‘el otro tío inició la pelea’, dicha rápidamente, y de manera que la mente más torpe la captaría y la retendría.

Fácilmente se puede ver cómo Abraham Lincoln llegó a ser uno de los abogados más exitosos de su época mientras también se adquirió fama de su ingenio y humor.  Uno puede también suponer que cuando Lincoln fue programado para una sesión de la corte, ¡no había escasez de hombres dispuestos a servir en el jurado!

LinkedIn-LogoSquareKevin J. Wood

el 30 de abril de 2016

La causa debe preferirse a los hombres: Una lección de abnegación de parte de Lincoln

El Partido Republicano de hoy parece estar en camino a la curiosa situación de nominar como presidente a una persona con dudosas credenciales conservadoras y republicanas, quién también tiene el índice de ‘desfavorabilidad’ más alto entre la población en general de cualquier candidato de ambos partidos principales (60% desfavorable según una encuesta de Gallup de finales de enero).  Esto ha sido principalmente el resultado de una gran cantidad de otros candidatos republicanos más tradicionales que han dividido el voto restante, ninguno dispuesto a ceder su ambición personal por el bien del partido hasta que finalmente esté obligado a abandonar la campaña por razones financieras.  Y eso no sucede tan rápidamente como antes, ni de lejos, gracias a la decisión del Tribunal Supremo en 2010 en Ciudadanos Unidos v. Comisión Federal de Elecciones, así como a cambios en cómo se reparten los delegados.

Estos otros candidatos podrían aprender una lección de las acciones de Abraham Lincoln en la elección al Senado de los EE.UU. en 1855, que por cierto contribuyó al establecimiento y crecimiento del Partido Republicano.  Ese año, en medio de una remodelación tumultuosa de todo el sistema político, la principal línea divisoria fue entre aquellos que se oponían a la ley de Kansas-Nebraska y aquellos que la apoyaban.  El lado ‘anti-Nebraska’ deseaba impedir que la esclavitud se extendiera a nuevas áreas del país, mientras que el lado ‘Nebraska’ o deseaba su extensión o no se preocupaba por el asunto.

Lincoln, que todavía no había hecho oficialmente su paso del menguante Partido Whig al naciente Partido Republicano, fue uno de los tres principales candidatos para el escaño en el Senado de los EE. UU. representando a Illinois.  El actual senador democrático James Shields era un hombre ‘pro-Nebraska’, mientras que Lincoln y el diputado democrático Lyman Trumbull eran decididamente ‘anti-Nebraska’.  Había también algunos otros candidatos menores, y para una dosis extra de intriga, un esfuerzo bajo cuerda de parte del gobernador democrático Joel Matteson para obtener el escaño para sí mismo.

La Asamblea General de Illinois, cuyos 100 miembros iban a elegir al nuevo senador, se encontraba dividida casi a partes iguales entre las facciones ‘Nebraska’ y ‘anti-Nebraska’, pero también había otras cuestiones y lealtades que complicaban la situación.  Lincoln y Trumbull juntos, sin embargo, parecían tener justo el suficiente apoyo para dar la victoria al lado ‘anti-Nebraska’.  De hecho, en la primera votación, Lincoln obtuvo 44 votos y Trumbull cinco, para un total de 49, solo uno menos que el número necesario para que un solo candidato ganara (50 votos, ya que solo 99 miembros estaban presentes aquel día), mientras que Shields obtuvo solamente 41.  Según se iban haciendo votaciones subsiguientes, algunos otros hombres mostraban una inclinación a apoyar a Lincoln, lo que podría haberle dado la elección salvo que ninguno de los cinco hombres de Trumbull renunciaría.  Estos cinco eran todos demócratas incondicionales que se negaban a votar por un Whig.  Puesto que los partidarios de Trumbull, liderados por Norman Judd, no cederían, los que preferían a Lincoln comenzaron a trasladar sus votos poco a poco a Trumbull, mientras que en la facción de ‘Nebraska’ los votos se iban trasladando de Shields a Matteson.

En la novena ronda de votación, Matteson llegó a 47 votos, careciendo solamente tres para la victoria.  Lincoln sabía que el gobernador se proclamaba hombre ‘anti-Nebraska’ a pesar de que esto no era consecuente con sus afiliaciones y acciones pasadas.  Sintiendo que Matteson ganaría en la décima votación a menos que los hombres ‘anti-Nebraska’ se unieran en torno a un único y verdadero candidato ‘anti-Nebraska’, Lincoln instruyó a sus seguidores a votar en bloque por Trumbull.  Cuando protestaron la injusticia de que el candidato que había tenido el 90% del voto ‘anti-Nebraska’ en las primeras votaciones regalara la elección al que había tenido solamente el 10%, Lincoln respondió: “Ustedes nos perderán tanto a Trumbull como a mí y creo que la causa en este caso debe preferirse a los hombres”.  Los partidarios de Lincoln cedieron y Trumbull fue elegido senador con los 50 votos necesarios en la décima votación.

El resultado era claramente injusto hacia Lincoln.  De hecho, Mary Todd Lincoln, quién observó todo desde la galería, nunca perdonó ni a Trumbull ni a Judd.  Incluso cortó para siempre su relación con la esposa de Trumbull, Julia, quién había sido una amiga suya muy cercana, cada una habiendo sido una dama de honor en la boda de la otra.

El propio Lincoln adoptó una visión de más largo plazo de la situación.  Estaba muy decepcionado, por supuesto, pero sintió satisfacción en el hecho de que Illinois había elegido a un senador ‘anti-Nebraska’ comprometido para contrarrestar al senador Stephen Douglas, autor de la odiada ley de Kansas-Nebraska.  También había frustrado las maquinaciones de Matteson, en quien no confiaba que permaneciera fiel a la causa ‘anti-Nebraska’.  Y quizás lo más significativo era que todo el ejercicio sirvió también para reforzar la creciente coalición ‘anti-Nebraska’ tanto a nivel estatal como nacional, puesto que la inclusión de Trumbull abrió el camino para que otros demócratas antiesclavistas se unieran a la causa.  De hecho, esto fue un paso importante para que el Partido Republicano se convirtiera en una fuerza política viable y potente.

A la luz de todo esto, la humillante derrota personal de Lincoln era de poca importancia.  Como escribió a un amigo: “No podía … dejar que todo el resultado político fuera a la ruina, sobre un punto meramente personal a mí mismo”.

Además, Trumbull y Judd recordarían para siempre el gesto generoso y abnegado de Lincoln, y le apoyarían en 1858 cuando se presentara al otro escaño de Illinois en el Senado de los EE. UU. contra su eterno rival Stephen Douglas.  Judd también desempeñaría un papel importante en la candidatura de Lincoln a la presidencia en 1860, y más tarde Trumbull sería el coautor de la XIII Enmienda a la Constitución, que sería la mayor victoria legislativa de Lincoln.

Al humillarse a sí mismo y poner la causa mayor por delante de su ambición personal, Abraham Lincoln demostró una abnegación y generosidad rara vez encontradas en la vida pública, ni en su tiempo ni en el nuestro.  Algunos de los candidatos republicanos de hoy podrían hacer un servicio a su propia ‘causa mayor’ si estuvieran dispuestos a seguir el ejemplo de Lincoln.

LinkedIn-LogoSquareKevin J. Wood

el 20 de febrero de 2016

P.D.  El primer párrafo de este artículo no debe interpretarse como que creo que el posible candidato republicano discutido no tiene ningún requisito para ser presidente, más bien simplemente que no parecería ser un candidato apropiado para el Partido Republicano.  Simplemente lo digo…

Un ‘beso de la muerte’ o un ‘remedio del rey’: Una desafortunada vs afortunada decimotercera Enmienda

El 31 de enero de 1865, la Cámara de Representantes de los EE.UU. aprobó lo que se convertiría en la XIII Enmienda a la Constitución, aboliendo la esclavitud y la servidumbre involuntaria excepto como castigo para un delito.  Como fue retratado vívidamente en la película de Steven Spielberg de 2012, fue la mayor victoria legislativa de Abraham Lincoln. Una vez ratificada por el número requerido de estados, llevaría las políticas y las prácticas de la nación un gran paso más cerca de igualar los ideales de la libertad y la igualdad propugnados en la Declaración de la Independencia; tomando prestado el lenguaje del presidente en Gettysburg, señalaría un “nuevo nacimiento de la libertad”.  De hecho, la ratificación sucedería rápidamente, antes de fin de año, pero lamentablemente para Lincoln, esto sería ocho meses después de su prematura muerte.

Que la enmienda constitucional que lleva el número trece resultó ser una tan ‘afortunada’ para el futuro del país, ¡es aún más extraordinario dado que muy bien podría haber sido todo lo contrario!  Apenas cuatro años antes, con la amenaza de guerra civil en el aire, una muy diferente XIII Enmienda fue aprobada por el Congreso en un último intento de apaciguar al sur y evitar la guerra.  Si hubiera sido ratificado por los estados, es probable que hubiera resultado de haber sido una ocurrencia bastante desafortunada en la historia de la nación, un ‘beso de la muerte’ (sentencia de muerte) a la libertad y a la igualdad.

Esta anterior enmienda propuesta, aprobada por el Congreso solamente dos días antes de que Lincoln jurara su cargo como presidente, expuso: “No se hará ninguna enmienda a la Constitución que autorizará o dará al Congreso el poder para abolir o interferir, en cualquier estado, con las instituciones domésticas del mismo, incluyendo la de las personas sujetas a mano de obra o servicio por las leyes de dicho estado”.  Por supuesto, en 1861 todos entendían perfectamente que esto se refería específicamente a la ‘institución peculiar’ del Sur, la de la esclavitud humana.

De hecho, Lincoln dio su aprobación tácita a esta enmienda propuesta en su discurso inaugural: “considerando que tal disposición es ahora un derecho constitucional implícito, no tengo ninguna objeción a que esté hecho explícito e irrevocable”.  Sin duda, el nuevo Presidente esperaba que podría evitar el derramamiento de sangre, y aún más, que algún día el Sur todavía aboliría la esclavitud por su propia cuenta.  No obstante, éste y todos los demás intentos de una solución pacífica al asunto de la esclavitud pronto serían arrastrados por el inicio de la Guerra Civil.

Curiosamente, esta anterior XIII Enmienda propuesta – la desafortunada que habría atrincherado aún más la esclavitud en el sistema americano – está técnicamente todavía pendiente ante los estados, ya que esto era antes de que el Congreso pusiera ‘fechas de caducidad’ a las enmiendas propuestas.  Por supuesto, esto es más o menos una cuestión puramente intelectual ahora puesto que entraría en conflicto con la actual XIII Enmienda, la afortunada que abolió la esclavitud.

La XIII Enmienda real, por cierto, era notable por ser la primera en cambiar radicalmente algún aspecto de la Constitución.  De hecho, algunos se habían opuesto a ella por esa misma razón, ¡argumentando que era más revolución que enmienda!  Dio la vuelta por completo a una disposición muy importante en la Constitución: en lugar de proteger a la esclavitud, la Constitución ahora la prohibió.  En marcado contraste, las diez primeras enmiendas, la Carta de Derechos, simplemente hicieron explícitos ciertos derechos que muchos de los redactores de la Constitución sentían que ya fueron garantizados de forma implícita, y la XI y la XII Enmiendas servían mayormente para aclarar o perfeccionar algunas disposiciones a la luz de asuntos prácticos y decisiones judiciales.

Otros habían opuesto a la XII Enmienda, o lo que es más, a cualesquiera nuevas enmiendas, porque para ese momento se consideraba la Constitución cada vez más como un texto sagrado y ya perfecto.  No había habido una enmienda exitosa en más de sesenta años, todavía el intervalo más largo entre enmiendas. Además, el número doce se considera como indicio de la plenitud y la perfección, mientras que el número trece destruye esa integridad y perfección.

Por lo tanto, la propuesta XIII Enmienda tenía mucho en su contra, así que Lincoln no se arriesgó en nada.  Firmó la enmienda, algo que no se requiere, así como el Presidente Buchanan había firmado la anterior propuesta cuatro años antes; de hecho, la XIII Enmienda sigue siendo la única enmienda ratificada jamás firmada por un presidente.  Más significativamente, a pesar de que podría haber puesto en peligro la supervivencia de la enmienda, Lincoln insistió en que los estados del sur fueran parte del proceso de ratificación para que sea “indiscutible e incuestionable”.

Lincoln sabía que la abolición total de la esclavitud, si finalmente se logró, sería su legado a la historia.  Su Proclamación de la Emancipación hace dos años había sido un buen comienzo, pero fue una medida de guerra y podría ser fácilmente revocada en el futuro.  Esta enmienda constitucional sería la solución permanente.  Como le dijo a una multitud el mismo día en que fue enviada a los estados para su ratificación: “Esta enmienda es un ‘remedio del rey’ para todos los males.  Da por terminado todo el asunto.”  Podemos estar agradecidos por el papel vital del Gran Emancipador en ‘dando por terminado todo el asunto’ y finalmente librando a la nación del azote de la esclavitud.

Una nota final: Que conste que el primer estado en ratificar la afortunada XIII Enmienda – y en el mismo día en que fue presentada a los estados para su consideración – no era otro que Illinois, el estado adoptivo de Lincoln.  Tal vez su gente se sentía un poco culpable de que había sido uno de solamente tres estados que había ratificado la anterior desafortunada enmienda, ¡y el único de estos tres que no la había rescindido!

LinkedIn-LogoSquareKevin J. Wood

el 31 de enero de 2016

El mejor regalo de Navidad de Lincoln: La ciudad de Savannah y una gran luz

El 22 de diciembre de 1864, el General unionista William T. Sherman escribió la siguiente nota, ahora famosa, al Presidente Lincoln: “Le ruego que me permita presentarle como regalo de Navidad la ciudad de Savannah con 150 armas pesadas y mucha munición y también unos 25.000 fardos de algodón”.  La nota fue enviada por barco a Fort Monroe en Virginia y luego telegrafiada al Departamento de Guerra en Washington D.C. el día de Navidad.  Fue transcrita y entregada al Presidente ese mismo día.

Lincoln estaba eufórico al oír la noticia.  Respondiendo el día siguiente, comenzó: “Mi querido General Sherman.  Muchas, muchas gracias por su regalo de Navidad – la toma de Savannah”.  El Presidente estaba asimismo sumamente aliviado, puesto que Sherman se había aislado de sus líneas de suministro y de comunicación cuando emprendió su arriesgada “Marcha hacia el mar” más de un mes antes: “Cuando usted estaba dejando Atlanta para la costa atlántica, yo estaba ansioso si no temeroso; pero sintiendo que usted era el mejor árbitro, y recordando que ‘nada arriesgado, nada ganado’ no interferí”.

Lincoln puede haber tenido dudas acerca de la política de “tierra arrasada” de Sherman – hacer que los ciudadanos sureños que apoyaban la rebelión “sintieran la mano dura de la guerra” – pero no las mencionó en ese momento.  En cambio, escribió acerca de la importancia de la victoria: “Ahora, siendo el proyecto un éxito, la honra es toda suya; pues creo que ninguno de nosotros hizo más que asentir.  Además, sumando el trabajo del General Thomas a la cuenta, como es debido, es ciertamente un gran éxito.  No solamente ofrece las ventajas militares obvias e inmediatas; pero, en mostrar al mundo que su ejército podía dividirse, poniendo la parte más fuerte a un nuevo servicio importante, y, sin embargo, dejando lo suficiente para vencer a la vieja fuerza de oposición del conjunto – el ejército de Hood – lleva a aquellos que estaban sentados en tinieblas, a ver una gran luz.”  [El General unionista George Henry Thomas había derrotado recientemente al General confederado John Bell Hood en la batalla de Nashville.]

Esta última frase, escrita en una época en la que la población en general – y sin duda el propio General – conocía bien la Biblia, habría traído inmediatamente a la mente un pasaje de los Evangelios.  Se dice que el inicio del ministerio terrenal de Jesús cumplió una profecía de Isaías sobre la tierra de Galilea, y sobre los gentiles en general: “El pueblo asentado en tinieblas ha visto una gran luz, y a los asentados en la región y sombra de muerte una luz les ha resplandecido” (Mateo 4:16).

La elección por parte de Lincoln de esta referencia bíblica en particular, en el contexto de la época navideña, fue presuntamente intencional y ciertamente apropiada.  La navidad señala, al fin y al cabo, la venida al mundo de esa gran luz, el Mesías, el que más tarde se referiría tanto a sí mismo como a sus discípulos como “la luz del mundo”.

En el contexto inmediato, sin embargo, ¿a quién se refería Lincoln con “aquellos que estaban sentados en tinieblas”?  Al parecer, a todos los del Norte y aún más del resto del mundo que habían estado “a oscuras” (desinformados) sobre si Grant, Sherman, Thomas y compañía llegarían a estar en condiciones algún día de dar ese golpe final y mortal a la tenaz Confederación.  Esta gran victoria permitió a todos “a ver la luz al final del túnel”; ¡el final de la guerra estaba finalmente a la vista!

Esto también concuerda bien con la conclusión de Lincoln en su respuesta a Sherman: “Pero, ¿ahora qué?  Supongo que será mejor que deje al General Grant y a usted decidir.  Por favor, transmita mis sinceros agradecimientos a su ejército entero, a los oficiales y soldados.  Atentamente, A. Lincoln.”

Que la misma sensación de gran luz y esperanza que caracterizó la Navidad de Lincoln en 1864 sea nuestra también en 2015.

LinkedIn-LogoSquareKevin J. Wood

el 23 de diciembre de 2015

Incitado como nunca antes: Nebraska, Peoria y el reavivamiento de Lincoln

Cuando Abraham Lincoln cumplió 45 años de edad en febrero de 1854, era un hombre exitoso y contento sin grandes aspiraciones políticas. Anteriormente había servido durante ocho años como legislador estatal y más tarde para dos más en la Cámara de Representantes de los EE.UU., pero durante los últimos cinco años se había centrado casi exclusivamente en su carrera legal. En sus propias palabras, “perdía el interés en la política”, pero entonces sucedió algo que “le incitó como nunca había estado antes”.

Ese ‘algo’ era conocido en su día simplemente como ‘Nebraska’. Este no fue el estado – que no existía todavía – ni siquiera el territorio de Nebraska, sino más bien la forma abreviada de referirse a la Ley de Kansas-Nebraska. Esta ley, propuesta por el senador de Illinois Stephen Douglas y finalmente aprobada por el Congreso en mayo de 1854, tras un contencioso debate, anuló la disposición en el Compromiso de Missouri de 1820 que había prohibido la esclavitud en la mitad norte del vasto territorio adquirido en la compra de la Luisiana. Efectivamente, el Congreso renunciaba a su derecho a regular la esclavitud en los territorios y futuros estados. Esto significó que la esclavitud, en vez de estar contenida en el sur con la esperanza de que muriera con el tiempo, ahora había sido dado una nueva vida y probablemente se extendería mucho más allá de lo que podría ser de otro modo.

Como ya se ha señalado, la adopción de ‘Nebraska’ despertó a Lincoln – como a muchos otros en el norte – de su sueño en cuanto a la cuestión de la esclavitud. El mundo político se dividió rápidamente en ‘hombres pro-Nebraska’ y ‘hombres anti-Nebraska’, con estos pronto fusionándose en el nuevo Partido Republicano, formado para oponerse a la extensión aún más allá de la esclavitud.

La vuelta de Lincoln a la lucha, como un hombre decididamente ‘anti-Nebraska’, estuvo marcada por un discurso que pronunció en por lo menos tres ciudades en el centro de Illinois en el otoño de 1854, pero que llegó a ser conocido como su ‘discurso de Peoria’ (foto tomada el fin de semana pasado de mí con la estatua hecha por John McClarey y titulada “Lincoln marca el límite”, que conmemora este discurso). Es uno de mis discursos favoritos de Lincoln, ya que demuestra claramente sus convicciones políticas, su pensamiento lógico, su elocuencia y su capacidad para la persuasión. De hecho, cuando participé en el concurso de dobles (‘look-alikes’) en la Celebración de ‘Lincoln Days’ el mes pasado en Hodgenville, Kentucky, pronuncié el siguiente breve extracto del discurso:

“La doctrina del autogobierno es correcto – absoluta y eternamente correcto – pero no tiene ninguna aplicación justa, como aquí intentada. O tal vez debiera más bien decir que si tiene dicha aplicación justa depende de si un negro no es o es un hombre. Si no es un hombre, entonces en ese caso, el que es un hombre puede, como asunto de autogobierno, hacer precisamente lo que le plazca con él. Al contrario, si el negro es un hombre, ¿no es en esa medida, una destrucción total de autogobierno, decir que él también no gobernará a sí mismo? Cuando el hombre blanco gobierna a sí mismo, eso es autogobierno; más cuando gobierna a sí mismo, y también gobierna a otro hombre, eso es más que autogobierno – eso es el despotismo. Si el negro es un hombre, entonces mi antigua fe me enseña que ‘todos los hombres son creados iguales’; y que no puede haber ningún derecho moral en relación con que un hombre haga un esclavo de otro.

«… Poco a poco, pero constantemente como la marcha del hombre a la tumba, hemos abandonado la antigua por la nueva fe. Hace cerca de ochenta años comenzamos declarando que todos los hombres son creados iguales; mas ahora desde ese principio hemos corrido hasta la otra declaración, que el hecho de que algunos hombres esclavizan a otros es un ‘derecho sagrado de autogobierno’. Estos principios no pueden mantenerse unidos. Son tan opuestos como Dios y la riqueza; y el quien se apega al uno, debe menospreciar al otro…

«Que nadie se deje engañar. El espíritu del ‘setenta y seis’ y el espíritu de ‘Nebraska’, son antagonismos absolutos; y aquel está siendo desplazado rápidamente por este.

«Compatriotas, estadounidenses del sur, así como del norte, ¿no vamos a hacer ningún esfuerzo para detener esto? … ¿No existe ninguna amenaza a la libertad misma, en descartar la práctica más temprana y el primer precepto de nuestra antigua fe? …

«Pasemos la esclavitud de sus pretensiones de ‘derecho moral’, a sus derechos legales existentes y sus argumentos de ‘necesidad’. Devolvámosla a la posición a la que nuestros padres la colocaron; y allí dejad que descanse en paz. Volvamos a adoptar la Declaración de la independencia, y con ella, las prácticas, y la política, que armonizan con ella. Que el norte y el sur – que todos los estadounidenses – que todos los amantes de la libertad en todas partes – se unan al gran y buen trabajo. Si hacemos esto, no solamente habremos salvado la Unión; pero la habremos así salvado, como para hacerla, y para mantenerla, siempre digna de ser salvada. La habremos así salvado, que los subsiguientes millones de gente libre y feliz, por todo el mundo, se levantarán, y nos llamarán bendecidos, hasta las últimas generaciones.

¿Fue bien recibido el discurso de tres horas de duración de Lincoln? (o como dice la frase hecha en inglés, “Did it play in Peoria?”) ¡Definitivamente! Lo lanzó por un camino que rápidamente le haría la destacada voz de los ‘anti-Nebraska’ en Illinois, y que poco a poco aumentaría su prominencia nacional durante los próximos seis años, culminando en su sorprendente nominación de parte del Partido republicano para las elecciones presidenciales de 1860.

Podemos estar agradecidos de que ‘Nebraska’ incitó a Lincoln como nunca antes, y de que lo atrajo nuevamente a la política y a la lucha contra la extensión de la esclavitud. También podemos estar agradecidos de que tendría muchas más oportunidades para inspirar a la gente de su día a través de sus discursos y sus escritos durante los próximos once años. No podemos evitar ser inspirados aún hoy por sus palabras.

LinkedIn-LogoSquareKevin J. Wood

el 1 de noviembre de 2015

“Tierra de oportunidad”: Lincoln sobre la inmigración

El asunto de la inmigración ha estado recibiendo mucha atención recientemente, tanto en Europa como en América del Norte.  ¡También fue un tema candente en los días de Abraham Lincoln!

Desde muy joven, Lincoln habría sido muy consciente del hecho de que los Estados Unidos era un país de inmigrantes.  Su propia familia descendía de Samuel Lincoln quien emigró de Inglaterra a la Massachusetts Bay Colony en 1637.  También se habría dado cuenta de que las únicas personas que realmente podrían llamarse nativos de la tierra eran los indios, uno de los cuales habían disparado y matado al abuelo de Lincoln – y su tocayo – en la frontera de Kentucky mucho antes de que el joven Abe naciera.

En la época de Lincoln, nuestro joven país estaba creciendo rápidamente – una duplicación de la población cada 25 años o menos – en gran parte debido a la inmigración.  Dado al tamaño cada vez mayor de nuestro territorio y nuestra economía, necesitábamos más y más trabajadores, pero algunos de nuestros ciudadanos estaban preocupados porque muchos de los nuevos inmigrantes eran de Irlanda o Alemania.  Casi todos de los primeros y muchos de los últimos eran católicos romanos, levantando sospechas sobre si serían leales a la forma democrática republicana de nuestro gobierno.  Esto llevó al crecimiento de partidos políticos nativistas, entre ellos los llamados “No saben nada” (“Know Nothings”), que querían hacer más difícil el proceso de los inmigrantes de convertirse en ciudadanos y de poder votar, y también excluir las personas nacidas en el extranjero de ocupar cualquier cargo público.  [Curiosamente, exactamente 100 años después de la elección de Lincoln como Presidente, el bisnieto de ocho de estos inmigrantes irlandeses se convertiría en nuestro primer presidente católico.]

Joshua Speed, un buen amigo de Lincoln, le escribió en 1855 para preguntar si se había unido al ala de los “No saben nada”, como habían hecho algunos de sus aliados políticos.  Lincoln respondió lo siguiente: “No soy un ‘No sé nada’.  Esto es cierto.  ¿Cómo podría serlo?  ¿Cómo puede alguien que aborrece la opresión de los negros, estar a favor de degradar a clases de gente blanca?  Me parece que nuestro progreso en la degeneración es bastante rápido.  Como nación, comenzamos declarando que ‘todos los hombres son creados iguales’.  Ahora prácticamente la leemos ‘todos los hombres son creados iguales, excepto los negros’.  Cuando los ‘No saben nada’ obtengan el control, se leerá ‘todos los hombres son creados iguales, excepto los negros y los extranjeros y los católicos’.  Cuando se llegue a esto preferiría emigrar a algún país donde no hacen ninguna pretensión de amar la libertad: a Rusia, por ejemplo, donde el despotismo se puede tomar puro, y sin la aleación base de la hipocresía.”

Luego, cuando Lincoln hizo campaña contra Stephen Douglas para el Senado de los Estados Unidos en 1858, ambos de ellos hablaron en Chicago poco después de la fiesta del cuatro de julio.  Tomando nota de que alrededor de la mitad de nuestra población había venido de Europa ellos mismos o eran descendientes de personas que habían llegado después de la fundación de nuestro país, Lincoln dijo que estas personas no debían sentirse menos una parte de nuestro país que los descendientes de personas presentes en su fundación.  “Cuando revisan esa vieja Declaración de la Independencia hallan que esos ancianos dicen que ‘Sostenemos que estas verdades son evidentes, que todos los hombres son creados iguales’, y luego se sienten que ese sentimiento moral enseñado en ese día pone en evidencia su relación con aquellos hombres, que es el padre de todo principio moral en ellos, y que tienen el derecho a reclamarlo como si fueran sangre de la sangre, y carne de los hombres que escribieron esa Declaración, y así lo son.  Ese es el cable eléctrico en esa Declaración que une juntos los corazones de hombres patrióticos y amantes de la libertad, que unirá esos corazones patrióticos en tanto que exista el amor de la libertad en las mentes de hombres por todo el mundo.”

Las acciones de Lincoln respaldan sus palabras.  Muchos inmigrantes alemanes se habían trasladado a Illinois, y estaban atraídos naturalmente al recién creado Partido Republicano debido a la oposición de este partido a la extensión de la esclavitud.  Lincoln cortejó su voto, e incluso compró un periódico de lengua alemana para asegurar que su mensaje llegara a este electorado vital.

Como presidente, Lincoln abogó por el reclutamiento de sacerdotes católicos – y más tarde, de rabinos judíos – para servir como capellanes.  Además, en su mensaje anual al Congreso en diciembre de 1863, pidió a ese órgano a considerar de nuevo “la conveniencia de establecer un sistema para el fomento de la inmigración” dada la creciente demanda de trabajadores en nuestro país cada vez más extendido, junto con el hecho de que “decenas de miles de personas, carentes de una ocupación remunerada, se están agolpando en nuestros consulados extranjeros, y ofreciendo a emigrar a los Estados Unidos si una ayuda esencial, pero muy barata, puede ser otorgada a ellas.  Es fácil ver que, bajo la fuerte disciplina de la guerra civil, la nación está empezando una nueva vida.”  El Congreso respondió aprobando una ley para fomentar la inmigración el siguiente 4 de julio y asignó $25.000 a ese fin.

Ese mismo verano, el Partido Republicano (Unión Nacional) nombró a Lincoln de nuevo a la Presidencia e incluyó en su plataforma una resolución “que la inmigración extranjera, que en el pasado ha contribuido tanto a la riqueza, al desarrollo de recursos y al aumento de poder de esta nación, el asilo de los oprimidos de todas las naciones, debe ser fomentada y alentada por una política liberal y justa”.

La nueva ley aparentemente fue exitosa, porque en otoño, la proclamación de acción de gracias de Lincoln contó el aumento de población debido a la inmigración como una de las bendiciones de Dios del año anterior.  Sin embargo, pronto surgió un nuevo problema: fraudes perpetrados contra los inmigrantes en su viaje y asentamiento aquí.  Lincoln no permitiría nada de eso, y pidió en su próximo mensaje anual (diciembre de 1864) que la ley fuera enmendada para proporcionar las protecciones necesarias de parte del gobierno nacional.  También quiso dejar claro que los nuevos inmigrantes no serían sometidos involuntariamente al servicio militar.

Todo esto no quiere decir que Lincoln favorecería necesariamente cada propuesta pro inmigración que ha sido sugerida en nuestros días.  El contexto y los temas son completamente diferentes.  Pero creo que nos da una idea acertada de lo que sería la actitud general de Lincoln hacia los inmigrantes y refugiados, incluso hacia aquellos que son diferentes de la mayoría de la población en cuanto a su origen étnico o su religión.  Como su socio de ley y amigo Billy Herndon testificó, Lincoln “no tenía prejuicios contra cualquier clase… tolerando – como yo nunca podía – incluso los irlandeses”, a pesar de que estos no eran nada queridos por mucha gente y votaron abrumadoramente por el Partido Demócrata y por lo tanto contra Lincoln.

LinkedIn-LogoSquareKevin J. Wood

el 26 de septiembre de 2015

El Tribunal Supremo: ¿La última palabra? (Además, Lincoln habla de la construcción inmobiliaria)

El Tribunal Supremo de los Estados Unidos normalmente recibe mucha menos atención que los otros dos poderes del gobierno federal, excepto por supuesto cuando emite decisiones muy significativas o polémicas. Tal fue sin duda el caso esta semana con los fallos del Tribunal sobre la Ley de atención médica asequible (“Obamacare”) y, muy especialmente, el matrimonio homosexual.

Ahora que el Tribunal Supremo se ha pronunciado sobre estos asuntos, esto significa que han sido resueltos para siempre, ¿verdad? ¡Si y no!

Por un lado, un fallo del Tribunal Supremo no puede ser apelado ante ningún tribunal superior, por lo que en este sentido sus resoluciones son definitivas. Por otro lado, los fallos del Tribunal Supremo no siempre son la última palabra, sobre todo porque el poder reside en última instancia en la voluntad de la gente, no en el gobierno. La asamblea legislativa podría aprobar una nueva ley que aborda los asuntos que el Tribunal consideró inconstitucional, una enmienda constitucional podría cambiar la base subyacente del fallo, o el propio Tribunal Supremo podría revertir el fallo en un caso posterior. Aunque no es común, cada uno de estos ha ocurrido en el pasado.

De hecho, la XIV Enmienda de la Constitución, que fue la base del fallo sobre el matrimonio homosexual del Tribunal Supremo de ayer, ¡es en sí mismo un excelente ejemplo de cómo una resolución del Tribunal a veces no es la última palabra!

Entre los muchos factores que contribuyen a la Guerra Civil, uno era el sentimiento entre los norteños que una “conspiración esclavista” se había infiltrado en el gobierno federal con la intención de hacer que la esclavitud fuera legal a nivel nacional. Esto fue impulsado especialmente por el Tribunal Supremo, dominado por sureños, que en 1857 resolvió en Dred Scott vs. Sandford que el Congreso no tenía autoridad para excluir la esclavitud de los territorios, y también que los negros, incluso los que eran libres, no eran ciudadanos y por lo tanto no gozaban de las protecciones de la Constitución. El siguiente paso lógico del Tribunal sería resolver que ningún estado podría prohibir la esclavitud dentro de sus límites. Antes de que eso pudiera ocurrir, sin embargo, la guerra civil estallaría.

Abraham Lincoln dio una ilustración graciosa de cómo las fuerzas pro-esclavitud habían promulgado intencionalmente y de manera concertada una infraestructura de leyes con el fin de extender la esclavitud a los territorios en su famoso discurso “Una casa dividida” en 1858, cuando se enfrentaba al senador titular Stephen Douglas:

“No podemos saber absolutamente que todas estas adaptaciones exactas son el resultado de concertar de antemano. Pero cuando vemos una gran cantidad de vigas estructurales, las diferentes partes de las cuales sabemos que han salido en diferentes momentos y lugares, y por diferentes obreros – Stephen, Franklin, Roger y James, por ejemplo – y cuando vemos estas vigas unidas juntos, y vemos que mate exactamente la estructura de una casa o un molino, todas las espigas y las muescas exactamente encajadas, y todas las longitudes y las proporciones de las diferentes piezas adaptadas exactamente a sus respectivos lugares, y ninguna pieza demasiado mucho ni demasiado poco, – no omitiendo ni los andamios – o, si una sola pieza falta, vemos el lugar en la estructura exactamente encajado y preparado incluso para recibir tal pieza – en tal caso nos resulta imposible no creer que Stephen y Franklin y Roger y James entendían todos entre sí desde el principio y todos trabajaron en un plan o proyecto común elaborado antes de que se dio el primer golpe.”

Mediante el uso de solo los nombres de pila, Lincoln no estaba de ninguna manera tratando de proteger a los culpables: ‘Stephen’ era obviamente su rival Stephen Douglas, mientras que ‘Franklin’ era el expresidente Franklin Pierce, ‘Roger’ era el juez presidente del Tribunal Supremo Roger Taney, y ‘James’ era el actual presidente James Buchanan. Como solamente un ejemplo de cómo aparentemente conspiraron juntos, Buchanan afirmó en su discurso inaugural que acataría cualquier resolución dada por el Tribunal Supremo en Dred Scott vs. Sandford, y solo dos días después Taney anunció el fallo.

Pero, ¡qué diferencia unos años, y una gran y terrible guerra, ocasionaron! Después de la Guerra Civil, se aprobaron tres “Enmiendas de la reconstrucción”. La XIII Enmienda (1865) abolió la esclavitud y la servidumbre involuntaria a nivel nacional, salvo como castigo por un crimen. La XIV Enmienda (1868) facilitaba, entre otras cosas, los derechos de ciudadanía (anulando así Dred Scott vs. Sandford), el debido proceso legal (la base del fallo en 1973 del caso Roe vs. Wade acerca del aborto), y la igualdad de protección bajo la ley (la base del fallo en 1954 del caso Brown vs. Consejo de Educación en contra de las instalaciones “separadas pero iguales” para los blancos y los negros, así como del fallo sobre el matrimonio homosexual de ayer). Por último, la XV Enmienda (1870) prohibió negar a un ciudadano el derecho al voto por motivos de raza, tono de piel o condición previa de servidumbre.

Entonces, ¿es el asunto del matrimonio homosexual decidido para siempre en los EE.UU.? Tal vez sí, o tal vez no. Tardó solamente 11 años para anular por completo el fallo trascendental y aparentemente permanente del Tribunal Supremo (por nada menos que un voto de 7-2) relativo a si los estadounidenses negros podían ser ciudadanos. Al igual que con las preocupaciones de los norteños en aquellos tiempos que el Tribunal se pronunciaría que ningún estado podría prohibir la esclavitud, tal vez una consideración reflexiva de parte del pueblo estadounidense acerca de los próximos pasos lógicos en la definición del matrimonio jugarán una parte. Por ejemplo, si ninguna ley puede limitar el matrimonio a personas de sexos opuestos, ¿cómo puede una ley limitarlo a solamente dos personas, y no a tres o más?

Pase lo que pase con el matrimonio homosexual en los próximos años, esperemos y oremos que no tengamos que sufrir otra guerra civil, ya sea literal o figurado, como parte de ese proceso.

LinkedIn-LogoSquareKevin J. Wood

el 27 de junio de 2015

Una verdad impopular: El segundo discurso inaugural de Lincoln

El segundo discurso inaugural de Abraham Lincoln es probablemente su discurso más conocido con la excepción de él de Gettysburg. No sorprende que estos son los dos discursos que están grabados en mármol en el monumento a Lincoln en Washington, DC.

Lincoln había utilizado su primer discurso inaugural cuatro años antes para analizar lo que la Constitución tenía que decir sobre la crisis que enfrentaba nuestra nación en aquel momento. Había intentado persuadir al Sur a volverse voluntariamente del camino que había tomado sin comprometer la integridad de la Constitución y el sistema de gobierno. Eso no sucedió, y en cambio, como Lincoln diría ahora en su segundo discurso inaugural, “Ambas partes menospreciaban la guerra; pero una de ellas haría la guerra en lugar de dejar que la nación sobreviva; y la otra aceptaría la guerra en lugar de dejarla perecer. Y llegó la guerra.

La guerra había llegado, y por fin, cuatro largos años más tarde, al parecer iba llegando a su fin. Después de tantos reveses y decepciones, el Presidente ahora podía expresar con confianza “gran esperanza para el futuro”. Frente a una situación radicalmente diferente, el discurso de Lincoln era también completamente diferente. Era mucho más corto que el primero, y no mencionó la Constitución en absoluto. Curiosamente, Lincoln habló muy poco sobre el futuro, y dedicó la mayor parte de su discurso al pasado, y de una manera seguramente no esperada por el público aquel día. Es como si quisiera decir: “Esperen un minuto. Antes de que dejamos atrás esta terrible experiencia, reflexionemos sobre ella para descubrir lo que deberíamos aprender de ella.”

Mirando hacia atrás a los últimos cuatro años, Lincoln no hizo el esperado, es decir, defender el historial de su administración. En cambio, ofreció un tratado teológico sobre las razones de la guerra. En primer lugar notó que el asunto de la esclavitud “era, de alguna manera, la causa de la guerra” (otro tema que ya he abordado), y que ninguna de las partes había esperado una lucha tan larga, difícil y trascendental. Entonces observó que ambas partes “leen la misma Biblia, y oran al mismo Dios; y cada una invoca su ayuda contra la otra”. En este punto lanzó su único directo al Sur – “Puede parecer extraño que algunos hombres se atrevan a pedir ayuda de un Dios justo en escurrir su pan con el sudor de los rostros de otros hombres” (una referencia a Génesis 3:19) – pero luego añadió rápidamente, “pero no juzguemos para que no seamos juzgados” (una cita de Mateo 7:1).

A continuación Lincoln notó que el máximo propósito de la guerra podía encontrarse sólo en Dios, quien debe haber tenido un propósito que superaba con creces los del norte o del sur: “Las oraciones de ambas no podían ser contestadas; la de ninguna ha sido contestada completamente. El Todopoderoso tiene sus propios propósitos.” ¿Y cuáles eran los propósitos de Dios para la Guerra Civil? Nada menos que un castigo a nuestra nación por el pecado de la esclavitud humana, como Lincoln sostenía en el pasaje decisivo de su discurso, comenzando con una cita directa de Mateo 18:7 y terminando con otro del Salmo 19:9:

‘¡Ay del mundo por las transgresiones! porque es necesario que vengan transgresiones, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene la transgresión!” Si supondremos que la esclavitud americana es una de las transgresiones que, en la providencia de Dios, deben venir, pero que, después de haber continuado hasta su tiempo señalado, ahora Él la quiere eliminar, y que da tanto al Norte como al Sur, esta terrible guerra, como el ay [la aflicción] debido a aquellos por quienes vino la transgresión, ¿debemos discernir en esto cualquier desviación de esos atributos divinos que los creyentes en un Dios vivo siempre atribuyen a Él? Afectuosamente esperamos – fervientemente oramos que este poderoso flagelo de la guerra pase rápidamente. Sin embargo, si Dios quiere que continúe, hasta que toda la riqueza acumulada por el trabajo no remunerado del esclavo durante doscientos cincuenta años se hunda, y hasta que cada gota de sangre extraída por el látigo, sea pagada por otra extraída por el espada, como se dijo hace tres mil años, aun se debe decir “los juicios del Señor son verdaderos, y todos ellos justos’.

Con eso, Lincoln pasó del pasado al futuro. Seguramente el público esperaba aprender lo que el gobierno planeaba hacer una vez terminada la guerra para reunificar el país y reconstruir el Sur. Sin embargo, sobre este punto, Lincoln fue extremadamente breve y no muy específico, apelando a la gente a ser indulgente y magnánima: “Con malicia hacia nadie; con amor para todos; con firmeza en lo justo, según Dios nos da para ver lo justo, esforcémonos a terminar la obra en la que nos encontramos; a vendar las heridas de la nación; a cuidar de aquel que llevó la carga de la batalla, y por su viuda y su huérfano a hacer todo lo que pueda lograr y preservar una paz justa y duradera, entre nosotros mismos, y con todas las naciones.

Cualquier duda sobre las propias creencias religiosas de Lincoln en este momento de su vida debe ser inequívocamente aplastada por este discurso profundamente teológico. Hizo referencia a Dios trece veces, a la oración cuatro veces y a la Biblia una vez, mientras que también citó las Sagradas Escrituras cuatro veces. Era una defensa sin complejos de las tradicionales creencias judeo-cristianas con respecto a la soberanía y la providencia de Dios y de la responsabilidad de los seres humanos ante Él. Además, éstas no eran ideas nuevas; Lincoln había hecho declaraciones similares en otros escritos durante los tres años anteriores. Finalmente, no fue un discurso que tenía que hacer; escogió hacerlo, aun sabiendo que sería incómodo para la gente a escuchar. Cuando el jefe político neoyorquino Thurlow Weed le escribió después para felicitarlo por el discurso, Lincoln respondió:

Espero que [él] dure tan bien como tal vez mejor que cualquier cosa que he producido; pero creo que no es popular de inmediato. Los hombres no son halagados por ser enseñados que ha habido una diferencia de propósito entre el Todopoderoso y ellos. Negarlo, sin embargo, en este caso, es negar que hay un Dios que gobierna el mundo. Es una verdad que pensé que necesitaba ser contada; y en cuanto a cualquier humillación que hay en él, cae más directamente sobre mí mismo, pensé que otros podrían darse el lujo de que lo diga.”

Este no fue el discurso de un escéptico, ni un deísta. Lincoln podía haber sido uno o ambos de éstos anteriormente en su vida, pero ciertamente no era al final de su vida. Este fue el discurso de un hombre que aceptó las Sagradas Escrituras como la verdad, y que vio a Dios como trabajando muchísimo en los sucesos y circunstancias del mundo y de su propia vida.

LinkedIn-LogoSquareKevin J. Wood

el 17 de mayo de 2015

Los disturbios de Baltimore de abril … ¡de 1861!

Es abril y la gente de Baltimore – algunas personas, quiero decir – se están amotinando. No, no estoy hablando de los disturbios recientes, ni los de abril de 1968 después del asesinato de Martin Luther King, Jr. ¡Estoy hablando de los disturbios de abril de 1861!

El 18 de abril de aquel año, Abraham Lincoln había sido presidente durante sólo un mes y medio, y la nación estaba completamente conmocionada. Durante sólo la última semana, Fort Sumter había caído a los rebeldes, Lincoln había solicitado 75.000 soldados voluntarios para defender la propiedad federal, y el sumamente importante estado de Virginia había votado a favor de separarse de la Unión y unirse a los siete originales estados del sur en la Confederación. Los otros estados del sur estaban amenazando a la secesión también, entre ellos otro muy estratégico: Maryland.

Si Maryland se hubiera unido a la Confederación en ese momento, podría haber asestado un golpe fatal al Norte. Washington, DC habría sido separado del resto del Norte, y habría caído con facilidad a los confederados, ya que no tenía tropas para defenderse. Si la capital de la nación fuera controlada por el Sur, Inglaterra y Francia habría sido mucho más propensos a reconocer el Sur y acudir en su ayuda.

La situación era grave y tensa. Todo Washington – simpatizantes del sur excluidos – esperaba ansiosamente la llegada de las primeras tropas del norte. Por fin, el 18 de abril, varios cientos de voluntarios de Pensilvania llegaron a Baltimore, a sólo 40 millas (65 kilómetros) de distancia. Baltimore presentó una complicación, sin embargo, ya que tenía distintas estaciones de tren para las líneas llegando de diferentes direcciones, lo que significaba que viajeros necesitaban tener sus vagones arrastrados una milla por caballos por el centro de la ciudad, o que tuvieron que cubrir esa distancia a pie o en diligencia (un coche tirado por caballos). Además, Baltimore era un hervidero secesionista. De hecho, dos meses antes, estos dos factores se habían fusionado en una conspiración para asesinar a Lincoln mientras cambió trenes en Baltimore, que sólo fue frustrado por disfrazarlo y llevarlo furtivamente a través de la ciudad en medio de la noche.

Mientras las tropas de Pensilvania pasaron de una estación de tren a otra, una enfurecida turba de simpatizantes del Sur se enfrentó a ellos, lanzando ladrillos y piedras y provocando algunas lesiones graves. Al día siguiente, un regimiento de Massachusetts llegó y también fue confrontado por una turba, esta vez armada con pistolas y cuchillos. La situación se intensificó, y cuatro soldados y una docena de civiles perdieron la vida, las primeras víctimas mortales de la Guerra Civil. La turba también saqueó y destruyó propiedades como la oficina de un periódico alemán pro-Unión.

¿Cómo respondería el nuevo presidente, aún faltando experiencia y tal vez no preparado para las exigencias del cargo, a los disturbios de Baltimore? Su respuesta nos da un vistazo de algo de los procesos de pensamiento, del temperamento y del carácter, que más tarde serían reconocidos por lo que le hizo un líder eficaz.

  1. Otorgó a sus oponentes la oportunidad de ser escuchados

Lincoln citó al gobernador de Maryland Thomas Hicks y al alcalde de Baltimore George Brown a la Casa Blanca para consultarles, y también recibió otra delegación bastante hostil de Baltimore. Les dio la oportunidad de expresar sus quejas y de exponer su argumento de que no se debe permitir a más tropas del norte pasar no sólo a través de Baltimore, pero también de todo el estado.

  1. Consultó con otros

Lincoln consultó con su consejo de ministros, que por su propio diseño fue repartido en partes iguales entre los dos principales grupos que componían el todavía nuevo partido republicano. A pesar de que no serían unánimes en esto, ni en muchos otros asuntos, su debate franco permitiría a Lincoln a considerar los méritos de puntos de vista opuestos mientras reflexionaba sobre el mejor procedimiento.

  1. Tomó una decisión coherente con sus obligaciones y con la justicia

Aunque Lincoln todavía necesitaba desesperadamente mantener Maryland en la Unión, no podía aceptar las demandas de sus gobernantes y aún cumplir con su propia obligación de defender Washington. Como les explicó: “Debo tener tropas para defender esta capital. Geográficamente se encuentra rodeada por el suelo de Maryland; y matemáticamente existe la necesidad de que ellas vinieran sobre su territorio…

  1. Utilizó el humor para ayudar a explicar su razonamiento y para aliviar la tensión

La explicación de Lincoln continúa de la siguiente manera: “…Nuestros hombres no son topos, y no pueden cavar debajo de la tierra; no son aves, y no pueden volar por el aire. No hay ninguna manera sino cruzar por tierra, y eso tienen que hacer.

  1. Hizo concesiones cuando fuera posible

Lincoln dirigió a tropas posteriores a venir en barco a Annapolis y luego continuar en tren o a pie a Washington, a fin de evitar Baltimore. También apeló a los gobernantes de Maryland a hacer su parte en bajar la tensión: “Mantengan sus revoltosos en Baltimore, y no habrá derramamiento de sangre. Váyanse a casa y decirle a su gente que si no nos atacarán, nosotros no atacarán a ellos; pero si nos atacan, lo devolveremos, y eso con dureza.”

  1. No actuó por venganza ni por pequeñeces

Cuando el gobernador Hicks citó a la legislatura estatal a una sesión extraordinaria una semana más tarde, el General Benjamín Butler pidió a Lincoln dejarle “cazar [detener] a todo el nido de legisladores traicioneros de Maryland”, quienes se esperaba iban a votar a favor de la secesión. En vez de eso, Lincoln eligió dejarles reunirse, y su apuesta compensó cuando adoptaron una posición neutral en el conflicto mientras rechazaron abrumadoramente la secesión.

  1. No permitió que la crítica inflamatoria le influyera

Los disturbios de Baltimore fueron inmortalizados de inmediato en un poema por James Randall, “Maryland, Mi Maryland” – luego se convertiría en la canción oficial del estado –, que insta a la gente a “vengar la sangre patriótica que salpicaba las calles de Baltimore”, y que llama a Lincoln un déspota y tirano. Lincoln no permitió que estos ni muchos otros comentarios vituperiosos e inflamatorias influyeran a él o a sus decisiones.

  1. Se mantuvo firme en su decisión

En los próximos años, Lincoln tomaría muchas decisiones controvertidas y de mano dura para mantener Maryland en la Unión, entre ellas la suspensión del recurso de hábeas corpus y el encarcelamiento del alcalde Brown y otros gobernantes pro-confederados. Pero estas se realizaban siempre en el entendimiento de que sólo eran justificadas por las condiciones extraordinarias de rebelión civil, y todavía optaba por un enfoque más suave cuando fuera posible.

Tal vez los responsables de responder a los recientes disturbios de Baltimore harían bien en estudiar la respuesta de Lincoln en 1861, con la esperanza de prevenir que sus calles sean ‘salpicadas’ aún más.

LinkedIn-LogoSquareKevin J. Wood

el 1 de mayo de 2015